Fragmentos de la memoria
I ASTILLEROS DE LA MEMORIA
La soldadura del ataúd
es mi dosis de eternidad.
El reloj
de la casa a oscuras
es un batallón de muertos.
Me lloro al espejo
y al padre
puliendo motores de buques.
Padre de los émbolos
de la explosión y la nevada
hablame otro día de los buques.
De terno azul
al fondo de una calle
que muere al infinito.
Me veo así
en su pupila muerta.
Asoman las costillas del barco
y sus botones.
Bajo la quilla, el mar
y sus ladrones.
I ASTILLEROS DE LA MEMORIA La soldadura del ataúd es mi dosis de eternidad.