jueves, 16 de julio de 2026

1

 

I ASTILLEROS DE LA MEMORIA



La soldadura del ataúd

es mi dosis de eternidad.

2

El reloj

de la casa a oscuras

es un batallón de muertos.

3

Mi lámpara 

sólo congrega una  sombra.


Inútil.

4

Me lloro al espejo

y al padre

puliendo motores de buques.


5

Padre de los émbolos

de la explosión y la nevada

hablame otro día de los buques.

6

De terno azul

al fondo de una calle

que muere al infinito.


Me veo así

en su pupila muerta.


7

Asoman las costillas del barco

y sus botones.


Bajo la quilla, el mar

y sus ladrones.

8

Hacia el mar
navegaremos por el río

Seremos barcazas

y botes.

Sobre el puente,
Andrés y sus muletas
nos verán pasar
naufragando.

9 Temeridad

Abrigo y bandera

flamean en las calles.


Es Panduro,

el loco del pueblo.


El primero con prisa

por bailar a Pandora.


10

Gabriel corre en los patines.

Por la vereda vuela.

Vuela sobre nuestros pechos

cruzados en la calle.

 

Nosotros vemos las nubes,

el cielo

y a Él.

11

Suena la radio Philip

de baquelita moro.


Un bolero llena la casa

con sólo dos gardenias


y mi madre es un encaje:

una hoja en el aire.

12

Del abuelo hispanoamericano

hasta mi hermana,

juntos en la ventana

tras el calentador encendido.


Días de invierno en la casa.

13

Cerro Manantiales

es un motor de aluminio.


Tierra del Fuego

el barco que espera.


Fuerte Bulnes

el cuartel de fantasmas.


La isla Dawson

una alambrada final.


Mi casa

se niega al olvido.

14 En el cajón minutero del sr. Bontes

Mi padre en la maestranza

Mañana será domingo.


Iremos al odeón

a escuchar la banda.


Nos sacaremos una foto

donde estaremos

los dos tristes.

15

Atrás quedó el río y el mar.


Adelante

el cielo inmenso sin nubes.


Aquí mi latido

donde la tierra y el cielo nacían juntos.


Frente a la distancia imposible y lisa

la frontera

y la pampa.

16

II   LA NIEVE

Sólo la nieve

sabe que mi paso es vacilante

y pretende consumir mi aliento.


Permanezco de pie

como los árboles,

atento a su traición.

17

El jardín tiene una nueva máscara

de plumas y ángeles dormidos.

18

 La nieve permanece en la noche

sobre mi alcoba oscura

y mi ojo abierto.

19

La nieve.

La primera nacida del silencio.

La iglesia desprendida de  la noche.

La móvil muda.


En casa aún están dormidos

y la nieve tararea con voces confidentes.

20

De los labios,

de los ojos,

de tu rostro,

la nieve es la culpable.

21

La nieve,

la primera amante

no sabe hablar de noche

y sólo redondea los rincones.

22

Soy el cordero

con los ojos del mar perplejo

pisando las huellas de ciegos piños

que caen al blanco abismo.

23 Carámbanos.


En los aleros cuelga el agua escarchada,

como ropa recién lavada

los candelabros de manos frías.

24 Nevada

 


Encallan los óxidos del buque

y capota la tela del avión.

 

Sobre ambos,

los copos de nieve

cubren todas las distancias.

25 Granizada

 

El granizo

rueda sobre la tumba de mi perro

como quien firma un adiós.

26 Nevazo.

 

Con los brazos en cruz

me hundo en la nieve.


Por el vapor de mi aliento

porque no estaré muerto

me encontrarán mis hermanas.

27 Identidad

 


En el espejo del témpano rechinan los dientes

y en las aguas azules reverberan los fríos.


Den las alturas sus hielos y su mejor abrazo:

mis copos de nieve

y el beso 

al hijo de pie, en el espejo.

28

 


El crepúsculo ayer

no era el fuego.


Era el viento nuestro 

en cada día, 

de dulce compañía.

29


La abuela Auristela;

la mama Tela.


Su madre Antonia;

la abuela mayor.


Las hermanas;

Edith, Zenita y Susana.


Su hija;

el hada madrina Marina.


Y tu madre Isidora:

la Nona.


Fueron las madres,


Madre Raquel

y la nieve.

30

 

Mi hermana menor y silenciosa

tiene sonrisa provisoria

y sobre el pecho su medalla roja.

 

Se va.


Regresará en un par de meses

con inventario nuevo

y sobre el pecho

veinte puntos suspensivos.

 

Limpia de temores.

31

 

Afrodita

me regaló un pan y una sonrisa

pero yo no pude

lastimar el árbol con su nombre.

32 Traición

 

Está mi cordero a la esquila

con el mejor de los vellones.

 

Su lana ha quedado en el fardo

y mi traición en los puños.

 

Estamos los dos desnudos.

33 Pinocho respingado

 

Nona untará sus dedos en saliva

y me sobará la nariz

para que me crezca

como a los niños bien.

34

 

Sobre el cañón

Cambiaso

la ató desnuda.


A la luna, a la luna

para que muera de frío.

35

 

En la cama de fierro blanco

sus manos nacieron bajo las sábanas

como blancas arañas de caverna.



Y ese maldito olor de hospital

me rebanó las narices

cortando gruesos jarabes.

36 Tic Tac

 


Hay sangre en mi nariz

y sobre mi frente

mi abuela ha dejado fría

la llave inmensa del reloj.

 

Tic – Tac.

37

Jarabe de escarcha

fría y espesa.


Cebolla y azúcar

para la tos.

38

 

Si me callo

me culpan.


Si me acusan

los hiero.


Persiste

la voz del verdugo.

39

 

III   NIÑOS DE INVIERNO

 


Mi bicicleta

látigo de rayos

cruza por el trigal.

¿Dónde podrá estar el tesoro

y el secreto refugio del corsario?

40

 


Si el corsario

quemó al cura en el cerro La Cruz,

¿por qué no puedo romper

los cuarenta

vidrios de la escuela?

41

 


Árbol de espino

en el fragor

torcido.


¿Quién ha visto el rostro

del invencible?


El viento.

42

 

El sol

jugando en el rocío de los chochos

quisiera verlo

reo de las esferas.

43

 


El mar de cada día

en ráfagas me saluda

con sus grises dedos de toninas.

44 Peleteria

 

Baila vigilante

el tintineo de la campana.


Y no podré fluir

como brisa invisible

para preguntar por los que dejaron sus pieles olvidadas.

45

 


¿Acaso no me hermano

con el perro ovejero

cuando reúno las hojas del álamo

con dientes de hierro?


46 Pituca

 


Persigo a Pituca

la gata

y salto

del techo

hasta el huerto.


No estoy muerto.

 

¿Qué significa morir?

 

Cerrar los ojos

que lloren los otros

y seguir jugando.

47

 


Escapulario

para el corazón.


Franela en el pecho.


Me cubren tus rezos

Mamá .

48

 

“Voy tras los cuatreros

sobre el volcán, miedo jamás" 


Mi abuelo y un tarro al fuego

derrite la grasa y la soda

Así se hace el jabón.


Un olor ácido en el patio.

Las sombras frías de los álamos,

que eran cuatro.

Y el humo cruzando el gallinero.

49

 


Al fondo del pozo de agua

donde no quiero caer,


la caja músical

y el reloj de tío Miguel

sonríen a las hojas del álamo.


No contarán mi secreto.

50

Ronca el insecto

con su par de paraguas.


El aire se queda

cabellos al viento.


El vértigo me lleva.


Bicicleta y cimarra:

me salvan la vida.

51

 


Flacos

los negros potros.

Blanco el invierno.


El camino está solo

y encanecidos los troncos.


Allí permanecen mis pasos

y el humo.


52

 

El terror

era el carnicero de la esquina

que comía carne cruda.

53

 


No hubo polvo en las mañanas

ni voces en el patio.


Sólo la angustia de la gata

frente a los gorriones juguetones.

1

  I ASTILLEROS DE LA MEMORIA La soldadura del ataúd es mi dosis de eternidad.