Fragmentos de la memoria
No iré a la escuela.
En mí
galopan enloquecidos microbios.
Arremeten el vacío
mis dientes
y el frío está ciego
en mi fuego.
Mis ojos de animal inerme
destellan llamas vidriosas
de este primer juguete.
Estoy a salvo
y tan cercano a la muerte.
I ASTILLEROS DE LA MEMORIA La soldadura del ataúd es mi dosis de eternidad.
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