El viento hace olas
en las puntas del trigo
y conejos trazan los surcos
hacia un ojo divino.
En el espejo del trigo
puedo ver las piedras desnudas del fondo
y los pies de Beatrice.
Te sigo, amiga azabache.
Te sigo la estirpe
y tu vida ilegible.
I ASTILLEROS DE LA MEMORIA La soldadura del ataúd es mi dosis de eternidad.
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